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Los peligros de la tecnología para la seguridad vial

Una de las primeras cosas que se enseñan en las clases teóricas del carnet de conducir es el peligro de los aparatos tecnológicos. Móviles, GPS e incluso tablets suponen un evidente peligro al volante, de forma indistinta si el conductor tiene el carnet B y va en coche, dispone del carnet C o carnet D y conduce un camión o autobús o tiene el carnet de moto. Las nuevas tecnologías ayudan a la conducción, pero también suponen un peligro importante para la seguridad vial.

Un ejemplo de ello es el GPS, que ayuda al conductor a no perderse dirigiéndole directamente al punto de destino, pero debe programarse el viaje antes de salir y siempre con el vehículo parado. Si hay que modificar la navegación en ruta, debe hacerlo el acompañante y si lo hace el conductor, el coche debe estar parado. Antes no se penalizaba, pero la Ley de Seguridad Vial pasó a equiparar la utilización del GPS a la acción de hablar por teléfono.

Esta es otra de las grandes distracciones tecnológicas al volante y supone todo un peligro para la seguridad vial. El manos libres está permitido -conducir hablando por el móvil o con auriculares supone 3 puntos menos y 200 € de multa-, pero también distrae al conductor. Los estudios demuestran que a los tres minutos de conversación, el conductor deja de percibir el 40% de señales y su tiempo de reacción ante imprevistos es mucho mayor.

Otra distracción que a menudo pasa desapercibida es la radio. Cambiar un CD supone entre 3 y 6 segundos, espacio de tiempo en el que pueden pasarse por alto determinadas señales o alguna incidencia en la carretera, como igual sucede al cambiar de emisora. Puede que se trate de movimientos automatizados con el paso del tiempo, pero acarrean una importante distracción que conviene evitar. Está claro que la tecnología ayuda a la conducción, pero conlleva distracciones muy peligrosas que debemos tener presentes para intentar evitar.

 

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