Consultar un mensaje, cambiar una canción o mirar una notificación puede parecer un gesto inofensivo. Sin embargo, cuando se está al volante, unos segundos de distracción pueden ser suficientes para no advertir un peligro a tiempo.
Los datos de la última campaña de vigilancia de la Dirección General de Tráfico (DGT) lo confirman: más del 40 % de las denuncias por distracciones estuvieron relacionadas con el uso indebido del teléfono móvil. Pero, ¿cómo evitamos que se convierta en un riesgo durante nuestros desplazamientos?
Conducir exige mantener la atención en todo momento: observar las señales, controlar la velocidad, anticiparse a los movimientos de otros vehículos y reaccionar ante cualquier imprevisto. Cuando se consulta el móvil, parte de esa atención deja de estar disponible. Además, la distracción no es únicamente visual. Coger el teléfono implica apartar una mano del volante y leer o responder un mensaje puede hacer que la mente deje de centrarse en la conducción. Aunque la mirada vuelva rápidamente a la carretera, durante esos instantes pueden cambiar las condiciones del tráfico.
Por eso, no se trata solo de evitar mirar la pantalla durante mucho tiempo, sino de comprender que cualquier actividad que reste atención a la conducción puede comprometer la seguridad. Una notificación, una llamada o la necesidad de consultar una dirección pueden llevarnos a desviar la mirada justo cuando un vehículo frena, un peatón se aproxima a un paso de cebra o surge cualquier otro imprevisto.
Para evitarlo, lo mejor es preparar todo antes de iniciar la marcha. Introducir la dirección en el navegador, seleccionar la música y activar el modo de conducción o no molestar ayuda a reducir las distracciones. También es recomendable guardar el teléfono fuera del alcance, ya que tenerlo a mano y ver cómo se ilumina la pantalla puede aumentar la tentación de consultarlo. Si se espera una llamada importante, conviene avisar de que se está conduciendo y responder cuando el trayecto haya terminado.
¿Y qué ocurre cuando estamos detenidos ante un semáforo o en un atasco? Aunque el vehículo no esté avanzando, seguimos formando parte de la circulación y debemos estar preparados para reanudar la marcha. Por eso, aprovechar esos momentos para mirar mensajes tampoco es una buena idea. Además, sujetar el móvil con la mano mientras se conduce está sancionado incluso cuando el vehículo permanece detenido dentro de la circulación. Esta infracción conlleva una multa de 200 euros y la pérdida de seis puntos del permiso de conducir.
Si surge la necesidad de atender una llamada, responder un mensaje o modificar la ruta, lo adecuado es buscar un lugar permitido y seguro donde estacionar antes de manipular el teléfono. Una vez detenido correctamente, podremos hacerlo sin poner en riesgo nuestra seguridad ni la del resto de usuarios de la vía.
En cualquier caso, el móvil no es la única fuente de distracciones. Buscar objetos dentro del vehículo, manipular los mandos mientras circulamos o desviar la atención con otras actividades también puede dificultar nuestra capacidad de reacción. Por eso, es importante ajustar los elementos necesarios antes de arrancar y mantener la atención en la carretera durante todo el trayecto.
Las notificaciones pueden esperar y las llamadas pueden devolverse. La atención que exige la carretera, en cambio, es necesaria en cada momento. Dejar el móvil a un lado es un hábito sencillo que ayuda a anticiparse a los imprevistos, evitar sanciones y proteger tanto a quienes viajan en el vehículo como al resto de usuarios de la vía. Porque conducir con seguridad empieza por mantener la atención donde debe estar: en la carretera.
