El verano es una de las épocas favoritas para quienes disfrutan de la moto. El buen tiempo, los días más largos y las vacaciones invitan a recorrer más kilómetros, ya sea en una escapada de fin de semana o en un viaje largo. Sin embargo, también es una de las estaciones en las que más precaución hay que extremar. El calor, el aumento del tráfico y las condiciones del asfalto pueden convertir un trayecto aparentemente sencillo en una situación de riesgo.
Uno de los errores más frecuentes es relajar el uso del equipamiento. Aunque las altas temperaturas inviten a llevar menos ropa, circular en camiseta, pantalón corto o con un calzado inadecuado reduce considerablemente la protección en caso de caída. Casco homologado, chaqueta, guantes y calzado adecuado siguen siendo imprescindibles, incluso para trayectos cortos. El calor también pasa factura al motorista. La deshidratación y la fatiga aparecen antes de lo que muchos creen, reduciendo la concentración y la capacidad de reacción. En los viajes largos conviene hacer paradas frecuentes, beber agua y evitar, siempre que sea posible, conducir durante las horas de mayor temperatura.
Otro aspecto al que prestar atención es el estado del asfalto. Durante el verano es más habitual encontrar gravilla, restos de arena en carreteras próximas a playas o zonas de montaña e incluso un pavimento más deslizante por el calor. Además, las pinturas viales y las tapas metálicas pueden ofrecer menos adherencia, especialmente si coinciden con curvas o frenadas. Antes de salir, también es recomendable revisar la moto. Comprobar la presión y el estado de los neumáticos, el funcionamiento de las luces, los frenos, el nivel de aceite o la tensión de la cadena puede evitar averías y mejorar la seguridad durante el viaje. En verano también aumenta el número de vehículos en circulación. Hay más coches, autocaravanas, ciclistas y conductores poco habituales en determinadas carreteras, por lo que conviene anticiparse a sus movimientos, mantener una buena distancia de seguridad y hacerse visible en todo momento. Si el trayecto transcurre por carreteras secundarias, la prudencia debe ser aún mayor. Son las vías donde se registra un mayor número de accidentes de motoristas, por lo que resulta fundamental adaptar la velocidad a las condiciones de la carretera y evitar adelantamientos arriesgados. Disfrutar de la moto y hacerlo con seguridad es perfectamente compatible. Un buen equipamiento, una moto en perfecto estado y una conducción tranquila son la mejor combinación para que el verano deje únicamente buenos recuerdos.
