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La velocidad sigue siendo uno de los mayores peligros al volante

Durante el verano es habitual que aumenten los desplazamientos por carretera. También lo hacen las prisas, la sensación de que las vías están despejadas o la tentación de circular un poco más rápido de lo permitido. Sin embargo, la velocidad continúa siendo uno de los factores que más influye en la gravedad de los accidentes, motivo por el que la Dirección General de Tráfico (DGT) ha intensificado estas semanas los controles en toda España.

Aunque muchos conductores asocian los límites de velocidad únicamente a la posibilidad de recibir una multa, su verdadero objetivo es otro: dar más tiempo para reaccionar y reducir las consecuencias de un accidente. Cuanto mayor es la velocidad, menor es el margen para evitar un imprevisto y mayor la distancia necesaria para detener el vehículo.

No es casualidad que la DGT considere el exceso o la velocidad inadecuada como uno de los principales factores de riesgo en carretera. Solo en 2024 estuvo presente en 307 siniestros mortales, lo que supone el 22 % del total registrados en el ámbito de la DGT.

Uno de los errores más habituales es pensar que superar ligeramente el límite apenas supone una diferencia. Sin embargo, unos pocos kilómetros por hora pueden ser decisivos. A mayor velocidad, aumenta la distancia de frenado, disminuye el tiempo disponible para reaccionar y cualquier impacto tiene consecuencias mucho más graves.

Esto resulta especialmente importante en verano, cuando conviven los grandes desplazamientos hacia destinos vacacionales con trayectos cortos por carreteras muy transitadas. En estas circunstancias, adaptar la velocidad al tráfico, a la visibilidad o al estado de la vía es tan importante como respetar los límites establecidos. La propia DGT recuerda que estos límites son un máximo autorizado, pero no siempre la velocidad más segura.

Además, el exceso de velocidad no solo pone en peligro a quien conduce. También incrementa el riesgo para el resto de usuarios de la vía, especialmente peatones, ciclistas o motoristas. De hecho, diversos estudios muestran que una pequeña reducción de la velocidad media puede traducirse en un descenso muy importante de la siniestralidad.

Por eso, durante estos días la DGT ha reforzado la vigilancia en carreteras convencionales, autopistas, autovías y vías urbanas, coincidiendo con uno de los periodos de mayor movilidad del verano. Además, ha incorporado nuevos puntos de control de velocidad que, durante su primer mes de funcionamiento, tendrán un carácter informativo antes de comenzar a sancionar.

Más allá de las campañas o de las multas, el mensaje es sencillo: llegar unos minutos antes nunca compensa el riesgo de no llegar. Respetar los límites de velocidad, adaptarse a las condiciones de la carretera y conducir sin prisas sigue siendo una de las decisiones más eficaces para proteger nuestra seguridad y la de quienes nos rodean.

 

 

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