Los fines de semana de verano son sinónimo de escapadas, playas, segundas residencias y miles de desplazamientos por carretera. Cada viernes por la tarde y domingo por la tarde-noche se repite el mismo escenario: carreteras con mucho tráfico, retenciones y conductores con ganas de llegar cuanto antes a su destino. Conducir en estas fechas exige un plus de paciencia. Las prisas por escapar de la ciudad o por regresar a casa llevan a muchos conductores a cometer errores que, en otro momento del año, probablemente evitarían. Uno de los más habituales es intentar recuperar el tiempo perdido tras una retención. Después de varios kilómetros circulando lentamente, es frecuente que algunos aceleren más de la cuenta cuando la vía vuelve a despejarse. Sin embargo, ese cambio brusco de ritmo incrementa el riesgo de alcances, frenazos inesperados y excesos de velocidad. También conviene extremar la distancia de seguridad. Con tanto tráfico, las frenadas en cadena son habituales y circular demasiado cerca del vehículo de delante deja muy poco margen para reaccionar. Mantener unos metros extra puede evitar un accidente aparentemente inevitable. Otro aspecto importante es planificar el viaje antes de salir. Consultar el estado del tráfico, evitar en la medida de lo posible las horas de mayor intensidad o programar alguna parada si el trayecto es largo ayuda a reducir el estrés al volante. Llegar media hora más tarde siempre será mejor que asumir riesgos innecesarios. El verano también trae consigo más conductores ocasionales, vehículos cargados con equipaje, caravanas, autocaravanas, motocicletas y ciclistas. Todo ello obliga a adaptar la conducción y a ser más paciente en adelantamientos o incorporaciones. Y no hay que olvidar el calor. Las altas temperaturas favorecen la fatiga y reducen la concentración, especialmente durante las horas centrales del día. Viajar con el vehículo bien ventilado, mantenerse hidratado y hacer descansos cada dos horas sigue siendo una de las recomendaciones más eficaces. Por último, si el desplazamiento coincide con una comida, una celebración o una salida con amigos, el mensaje sigue siendo el mismo: al volante, alcohol y drogas, cero. En verano aumentan los controles y, sobre todo, también lo hace el riesgo de sufrir un accidente. Los fines de semana estivales concentran algunos de los mayores movimientos de tráfico del año. La mejor forma de afrontarlos no es correr más, sino conducir con más previsión, paciencia y prudencia.
