Entrar en un aparcamiento puede parecer una maniobra sencilla, pero los cambios de espacio, la poca visibilidad y la presencia de otros vehículos y peatones hacen que sea importante extremar la atención. Además, no es lo mismo entrar en un parking público que en uno privado o subterráneo: rampas, curvas cerradas, columnas o barreras pueden complicar el acceso.
Antes de entrar, reduce la velocidad y presta atención a la señalización. Comprueba el sentido de circulación, las indicaciones sobre la entrada y salida y, si existen, las señales que marcan la altura máxima o las zonas reservadas. No des por hecho que todos los vehículos circulan en la misma dirección que tú.
Si estás en un parking público, también conviene prepararse antes de cruzar la barrera. Si necesitas sacar un ticket, hazlo cuando estés correctamente situado y sin realizar movimientos bruscos. Evita acercarte demasiado al vehículo que tienes delante y mantén una distancia que te permita reaccionar si se detiene o tiene algún problema con la barrera.
Una vez dentro, la velocidad debe ser especialmente baja. No tengas prisa por encontrar sitio ni aproveches las rectas para acelerar. En un parking pueden aparecer peatones entre los coches, vehículos que salen marcha atrás o conductores que están buscando una plaza y pueden cambiar de dirección de forma inesperada.
Y ojo con las rampas y las curvas. No adelantes ni invadas el carril contrario para ganar espacio, especialmente cuando la visibilidad sea reducida. Si no puedes ver qué hay al otro lado de una curva o de una rampa, reduce todavía más la velocidad y prepárate para detenerte.
Otro punto que no conviene pasar por alto son los peatones. En los aparcamientos pueden cruzar por lugares que no esperamos, especialmente cerca de ascensores, escaleras o accesos al centro comercial. Si alguien se dispone a cruzar, detente y dale prioridad cuando corresponda.
Por último, si vas a detenerte para buscar una plaza, no bloquees una rampa, una salida o un carril de circulación. Si la plaza que quieres está ocupada, continúa y busca otra. Y, si te equivocas de dirección, no hagas una maniobra improvisada para corregirlo: sigue las indicaciones del parking y busca un lugar seguro para cambiar de sentido.
En definitiva, acceder a un parking no requiere grandes maniobras, pero sí atención, velocidad reducida y paciencia.
