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¿Cómo actuar si escucho un ruido extraño en el coche?

No todos los ruidos que aparecen mientras conducimos significan que existe una avería. Sin embargo, cuando nuestro coche empieza a hacer un sonido que no habíamos escuchado antes, ignorarlo tampoco suele ser una buena idea. Saber reconocer estas señales puede ayudarnos a detectar un problema a tiempo y, sobre todo, a evitar que una pequeña avería termine convirtiéndose en una situación de riesgo.

Uno de los primeros aspectos que debemos tener en cuenta es si el ruido es nuevo y cuándo aparece. No es lo mismo escuchar un sonido al arrancar que durante la marcha, al frenar, al girar el volante o al pasar por un bache. Intentar identificar en qué momento se produce puede darnos una pista sobre lo que está ocurriendo.

Si mientras circulamos escuchamos un ruido fuerte, repentino o acompañado de alguna anomalía en el comportamiento del vehículo, lo más recomendable es buscar un lugar seguro donde detenernos. No debemos parar de golpe en cualquier punto de la carretera: si es posible, debemos salir de la vía o situarnos en una zona habilitada y segura.

También debemos prestar atención si el ruido aparece acompañado de vibraciones, pérdida de potencia, dificultad para dirigir el vehículo, problemas al frenar o alguna luz de advertencia. En estos casos, continuar circulando sin comprobar qué ocurre puede aumentar el riesgo.

Por ejemplo, un ruido metálico que aparece al frenar, un golpeteo que aumenta con la velocidad o una vibración repentina en el volante son señales que no conviene normalizar. Aunque no podamos saber cuál es el origen del problema, sí podemos decidir que merece la pena detenernos y comprobar la situación.

Cuando detectamos un ruido extraño, no debemos intentar reparar el coche mientras estamos en una zona peligrosa ni manipular elementos del vehículo sin saber qué estamos haciendo. Lo primero es ponernos a salvo y, si no podemos determinar el origen del problema o existen señales de avería, solicitar asistencia.

También es importante no esperar a que el problema desaparezca por sí solo. Si el ruido se repite durante varios trayectos, aunque el coche aparentemente siga funcionando con normalidad, conviene llevarlo a revisión. Detectar una avería en sus primeras fases puede evitar que el problema vaya a más.

En definitiva, conocer nuestro coche también significa saber detectar cuándo algo ha cambiado. Un ruido nuevo no siempre implica una avería grave, pero sí es una señal que merece nuestra atención. Ante la duda, mejor detenerse en un lugar seguro, comprobar qué ocurre y pedir ayuda si es necesario.

 

 

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