Conducir parece algo automático, pero con el tiempo muchos conductores desarrollan manías y hábitos que pueden aumentar significativamente el riesgo de accidentes.
La Fundación CEA, que tiene entre sus fines ayudar a las víctimas de accidentes de tráfico, ha identificado cinco comportamientos frecuentes que conviene revisar y corregir para conducir de forma más segura.
El primero y más habitual es conducir distraído. Revisar el móvil, cambiar la emisora de radio, comer o beber mientras conducimos reduce nuestra capacidad de reacción y aumenta el riesgo de colisión. Para evitarlo, conviene practicar la conducción atenta: programar el GPS antes de arrancar, usar manos libres y minimizar cualquier estímulo que nos saque de la carretera.
Otro hábito peligroso es circular demasiado pegado al vehículo de delante. No respetar la distancia de seguridad elimina nuestro margen de maniobra y dispara la probabilidad de accidentes por alcance, especialmente en lluvia o túneles. Lo recomendable es mantener al menos dos segundos de separación, ampliando a tres o más en condiciones complicadas.
También es común abusar de frenazos y acelerones. Estos gestos no solo desgastan el vehículo y aumentan el consumo, sino que reducen la estabilidad. La Fundación CEA aconseja mantener un ritmo constante, anticiparse a semáforos, pasos de peatones y giros, y observar más allá del coche de delante.
Un cuarto error frecuente es no usar los intermitentes o señalizar tarde. La conducción compartida requiere comunicación constante con otros vehículos. Señalizar con antelación permite que los demás anticipen nuestras maniobras y evita frenazos bruscos o colisiones. Lo ideal es que el uso del intermitente se convierta en un reflejo automático de nuestra conducción.
Y por último, el exceso de confianza es un riesgo invisible. Conocer bien la ruta o tener experiencia no garantiza seguridad; puede generar una falsa sensación de control que nos lleva a acelerar, realizar maniobras peligrosas o relajar la atención. Adoptar la mentalidad del conductor defensivo es la clave para reducir riesgos.
