Los incendios forestales pueden cambiar una carretera tranquila en cuestión de minutos. El humo reduce la visibilidad, las llamas pueden acercarse rápidamente a la calzada y el tráfico suele complicarse por los cortes y las retenciones. En estas situaciones, mantener la calma y saber cómo actuar es fundamental para proteger tu seguridad y la de quienes viajan contigo.
Lo primero es no acercarse al incendio si las autoridades ya han cortado la carretera. Aunque parezca que el fuego está lejos, las condiciones pueden cambiar muy rápido por la acción del viento. Si existe un desvío o una vía alternativa, es importante seguir siempre las indicaciones de los agentes y de los paneles informativos.
Si durante el trayecto empiezas a ver una gran columna de humo, reduce la velocidad de forma progresiva y aumenta la distancia de seguridad. El humo puede disminuir la visibilidad en pocos segundos y dificultar que otros conductores reaccionen a tiempo. En estas circunstancias conviene encender las luces de cruce para ser más visible, incluso de día.
Si el humo es tan denso que impide ver con claridad la carretera, no continúes avanzando. Busca un lugar seguro donde detenerte, siempre fuera de la calzada si es posible, y espera instrucciones de los servicios de emergencia. Continuar conduciendo prácticamente a ciegas aumenta el riesgo de colisión.
En caso de que el fuego se aproxime a la vía y quedes atrapado por un incendio, la recomendación general es no abandonar el vehículo salvo que las autoridades indiquen lo contrario o exista un peligro inmediato. El coche ofrece una mayor protección frente al calor radiante y al humo que permanecer al aire libre. Cierra las ventanillas, apaga el sistema de ventilación para evitar la entrada de humo y mantén el cinturón abrochado mientras esperas la evolución de la situación o la llegada de ayuda.
Otro aspecto importante es no detenerse para grabar o hacer fotografías. Además de suponer una distracción, estas paradas pueden obstaculizar el paso de los vehículos de emergencias y generar nuevas situaciones de peligro.
Si observas un incendio que todavía no ha sido comunicado, llama al 112 cuando puedas hacerlo con seguridad e informa de la ubicación lo más precisa posible.
Durante los meses de verano también conviene recordar que todos los conductores pueden contribuir a prevenir los incendios. No arrojar colillas por la ventanilla, evitar estacionar sobre hierba seca si el vehículo tiene el motor muy caliente y respetar cualquier restricción de acceso a zonas forestales son gestos sencillos que ayudan a reducir el riesgo.
Ante un incendio, la prioridad nunca debe ser llegar antes al destino, sino ponerse a salvo. Seguir las indicaciones de los servicios de emergencia, no asumir riesgos innecesarios y mantener la calma son las mejores herramientas para afrontar una situación tan imprevisible como esta.
