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¿Sigue siendo obligatorio llevar el chaleco reflectante en el coche?

Cuando una avería o una emergencia obliga a detener el vehículo en la carretera, cada gesto cuenta para garantizar la seguridad. Sacar el coche fuera de la calzada siempre que sea posible, señalizar correctamente la situación y hacerse visible son pasos clave para reducir riesgos, tanto para el conductor como para el resto de los usuarios de la vía. Pero ¿es obligatorio seguir llevando el chaleco reflectante?

Con la entrada en vigor, el 1 de enero de 2026, del uso obligatorio de las balizas luminosas V-16 como sistema de preseñalización de peligro, han surgido muchas dudas entre los conductores sobre qué elementos siguen siendo obligatorios en el vehículo. Una de las preguntas más frecuentes es si el chaleco reflectante continúa siendo necesario.

La respuesta es clara: sí, el chaleco reflectante sigue siendo obligatorio. Así lo establece el Reglamento General de Vehículos, que detalla la dotación mínima que deben llevar los turismos, los vehículos mixtos y las furgonetas de hasta 3.500 kilos. Entre esos elementos se encuentran la baliza V-16, los triángulos de emergencia como elemento útil en determinadas situaciones, una rueda de repuesto o un sistema alternativo de reparación de pinchazos y, además, un chaleco reflectante de alta visibilidad homologado.

El uso del chaleco es obligatorio siempre que el conductor tenga que salir del vehículo y caminar por la vía o el arcén. Su función es sencilla pero vital: aumentar la visibilidad de la persona en un entorno especialmente peligroso, como es una carretera, sobre todo de noche o en condiciones de baja visibilidad. Por este motivo, el chaleco debe guardarse en un lugar accesible desde el interior del coche, para poder ponérselo antes de salir.

La normativa solo exige llevar un chaleco y está destinado al conductor. No obstante, resulta altamente recomendable disponer de más prendas reflectantes para el resto de ocupantes, ya que, en caso de inmovilización del vehículo, todos deben abandonar la calzada y situarse en un lugar seguro, preferiblemente detrás de la barrera de protección si existe. Eso sí, únicamente cuando sea seguro y saliendo por el lado contrario al tráfico.

No cumplir con esta obligación puede tener consecuencias importantes. Si el conductor sale del vehículo sin llevar puesto el chaleco reflectante, se enfrenta a una sanción de 200 euros y a la pérdida de cuatro puntos del carné de conducir. Además, la normativa también contempla multas para los peatones que circulen por la calzada o el arcén fuera de poblado, entre el anochecer y el amanecer o con visibilidad reducida, si no llevan un elemento reflectante u homologado, con sanciones de hasta 100 euros.

Más allá de la multa, el chaleco reflectante es una herramienta básica de autoprotección. Su uso contribuye de forma directa a reducir el riesgo de atropellos y accidentes secundarios en carretera. En un contexto en el que la seguridad vial evoluciona, el mensaje sigue siendo el mismo: ver y ser visto puede marcar la diferencia.

 

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