El 12 de agosto de 2026, España vivirá un fenómeno astronómico único: el primer eclipse total de sol visible desde el país en más de un siglo. La expectación no es solo científica o turística, sino también vial. La Dirección General de Tráfico (DGT) prepara un operativo especial sin precedentes para gestionar los millones de desplazamientos que se esperan y garantizar la seguridad en las carreteras.
La trayectoria del eclipse recorrerá la Península y los dos archipiélagos de oeste a este, atravesando ciudades como A Coruña, Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza, València y Palma. El sol estará muy bajo en el horizonte, obligando a quienes quieran contemplarlo a situarse en puntos despejados hacia el oeste. Esto, sumado a la operación especial de verano, hará que el tráfico se multiplique de manera extraordinaria. Protección Civil calcula que solo en Tarragona podrían llegar cerca de 85.000 visitantes, y muchos municipios ya están habilitando espacios seguros de observación. La superposición de desplazamientos turísticos y viajes habituales plantea un desafío logístico y de movilidad sin precedentes, especialmente en Aragón, Asturias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, La Rioja, Baleares y la Comunidad Valenciana. La DGT anticipa actuaciones similares a las de una gran operación especial, adaptadas al impacto del eclipse. Entre las medidas previstas destacan restricciones temporales para vehículos pesados en las vías más afectadas, la señalización de itinerarios alternativos para distribuir los flujos de tráfico y evitar saturaciones cerca de los puntos de observación, así como controles intensivos de velocidad, alcohol y drogas. Además, habrá vigilancia reforzada sobre conducción temeraria y otras conductas de riesgo, muy habituales en episodios con distracciones visuales. Todo ello se realizará en coordinación estrecha con los servicios autonómicos. A nivel nacional, el Gobierno ha encargado la organización global del evento a una comisión interministerial liderada por el secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Universidades. El eclipse tendrá lugar con el sol muy bajo y en plena tarde veraniega, una combinación que aumenta el riesgo de deslumbramientos y distracciones. Por eso, el Ministerio de Transportes insiste en que jamás deben utilizarse gafas de eclipse mientras se conduce, ya que reducen la percepción del entorno. Entre las recomendaciones destacan conducir con las luces encendidas, usar el parasol para evitar mirar directamente al sol, no fotografiar ni grabar vídeos al volante y evitar detenerse en el arcén para observar el eclipse. La mejor opción es elegir un lugar seguro, fuera del tráfico, y extremar la atención ante la posible presencia de peatones o personas al borde de la vía. Con estas medidas, la DGT busca que el fenómeno astronómico más esperado del siglo se pueda disfrutar sin poner en riesgo la seguridad de los conductores ni de los peatones, combinando el espectáculo con una conducción responsable y planificada.
