Esperar a que se encienda el testigo de combustible para pasar por la gasolinera es una costumbre bastante extendida. A veces se hace por falta de tiempo, otras por intentar aprovechar al máximo cada repostaje. Sin embargo, apurar el depósito no siempre sale a cuenta. Además de aumentar el riesgo de quedarse tirado en mitad del trayecto, circular habitualmente con muy poco combustible puede perjudicar algunos componentes del vehículo. Te lo contamos en el artículo de hoy.
La reserva es un aviso, no una invitación a seguir circulando. Cuando se enciende el testigo, significa que el nivel de combustible ha llegado a un punto bajo y que conviene repostar cuanto antes. Aunque todavía queden algunos litros, la autonomía que indica el vehículo es orientativa. El consumo puede variar según la velocidad, el tipo de carretera, la carga del vehículo o las condiciones de circulación. Por eso, confiarse pensando que todavía quedan muchos kilómetros puede acabar complicando el viaje.
Uno de los principales motivos para no apurar el depósito tiene que ver con la bomba de combustible. Esta pieza se encarga de llevar el carburante hasta el motor y, en muchos vehículos, utiliza el propio combustible para refrigerarse y lubricarse. Circular de forma habitual con un nivel muy bajo puede favorecer que trabaje en condiciones menos adecuadas y acelerar su desgaste. Una avería en este componente puede resultar bastante más cara que haber parado unos minutos antes a repostar.
También hay que tener en cuenta que, con el paso del tiempo, pueden acumularse pequeñas impurezas y residuos en el depósito. Cuando el nivel de combustible es muy bajo, aumenta la posibilidad de que parte de esos residuos lleguen al filtro y al sistema de alimentación, lo que puede afectar a su funcionamiento. No significa que por conducir un día con la luz de reserva encendida el motor vaya a estropearse, pero sí es una práctica que conviene evitar de manera habitual.
El riesgo más inmediato es quedarse sin combustible en el peor momento. No es lo mismo agotar el depósito en una calle cercana a una gasolinera que hacerlo en una autovía, en una carretera secundaria o durante un viaje largo.
Para evitarlo, lo más sencillo es incorporar el repostaje a la planificación de nuestros desplazamientos. No hace falta esperar a que aparezca el aviso del salpicadero: si el nivel se acerca a un cuarto del depósito, puede ser un buen momento para buscar una estación de servicio. En viajes largos, conviene revisar el combustible antes de salir y localizar gasolineras en el recorrido, especialmente si atravesamos zonas con menos servicios.
Y si, pese a todo, el vehículo se queda sin combustible en carretera, lo importante es actuar con seguridad: señalizar la situación, apartar el coche de la circulación siempre que sea posible y seguir las indicaciones de emergencia. Nunca debemos intentar resolver el problema exponiéndonos al tráfico.
