Los controles sobre patinetes eléctricos se están intensificando en distintas ciudades españolas. El aumento de infracciones, accidentes y problemas de convivencia ha llevado a ayuntamientos y administraciones de tráfico a reforzar la vigilancia sobre los vehículos de movilidad personal (VMP), especialmente aquellos que circulan manipulados o incumplen la normativa. Te lo contamos en este artículo:
Uno de los casos más llamativos se ha producido en Valencia, donde la Policía Local ha inspeccionado más de 160 patinetes desde finales de abril en diferentes barrios de la ciudad. El resultado ha sido contundente: decenas de denuncias y más de un centenar de vehículos inmovilizados por incumplimientos relacionados con velocidad, modificaciones técnicas o falta de documentación.
El principal objetivo de estos controles es detectar patinetes manipulados para superar los límites legales. La Dirección General de Tráfico establece que los VMP no pueden circular a más de 25 km/h, pero algunos usuarios alteran el vehículo para aumentar la velocidad mediante baterías externas o eliminando limitadores. Para comprobarlo, los agentes utilizan medidores específicos de potencia y velocidad. Cuando el vehículo no cumple la normativa, puede ser retirado de la circulación.
Además de la velocidad, las campañas también están poniendo el foco en otras infracciones habituales. Circular con auriculares, utilizar el móvil, conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas o hacerlo por zonas prohibidas son algunas de las conductas más sancionadas. Los usuarios de patinetes deben respetar las mismas normas básicas de circulación que el resto de vehículos.
Otro de los cambios importantes afecta al control administrativo. Desde la entrada en vigor de la nueva normativa, los VMP deben estar registrados y contar con un seguro de responsabilidad civil que cubra daños a terceros. Este registro permite identificar cada vehículo mediante una etiqueta específica y facilita el control por parte de las autoridades. Circular sin seguro puede conllevar multas que oscilan entre los 200 y los 1.000 euros.
La vigilancia no se limita a las ciudades. La DGT también ha intensificado los controles en vías interurbanas, donde los patinetes eléctricos tienen prohibida la circulación. En provincias como Almería se han desarrollado campañas específicas tras el aumento de siniestros relacionados con estos vehículos en los últimos años.
Bilbao y Madrid también han puesto en marcha operativos similares, especialmente orientados a evitar atropellos y mejorar la convivencia con peatones. Todo ello refleja cómo la micromovilidad ha dejado de ser algo anecdótico para convertirse en uno de los grandes retos actuales de seguridad vial en las ciudades.
En definitiva, conducir un patinete eléctrico implica cada vez más obligaciones. Respetar los límites de velocidad, evitar manipulaciones y cumplir con el registro y el seguro ya no es solo una recomendación: puede marcar la diferencia entre circular con normalidad o acabar con el vehículo inmovilizado y una sanción económica importante.
